Los humanos tenemos que ser el centro de la tecnología.

Basándonos en el punto de vista del escritor Kevin Kelly podemos explicar que la tecnología es cada cosa útil que hacemos.

Cada invención humana, o incluso todo lo que no es del mundo natural, es de alguna manera tecnológico.

Según esta definición, debemos tener en cuenta áreas como la agricultura, la escritura y el dinero desde la naturaleza tecnológica. Éstas fueron desarrolladas por el hombre en algún momento de la historia y se han convertido en componentes básicos de la sociedad moderna.

Actualmente el mundo se divide entre aquellos que tienen un acceso a esta herramienta y los que no.

Los que accedemos podemos considerarnos afortunados dentro de un paso evolutivo, los que no pueden acceder todavía ansían el día que tengan la posibilidad.

En todas las civilizaciones ya sean Aztecas, Griegos o Romanos siempre ha habido un principio y un fin, las más avanzadas y con mejores armas son las que suplantaron a las antiguas.

En la actualidad, la evolución se mide por tecnología y llevado al terreno empresarial podemos pensar que hay una civilización formada por Alphabet, Google, Facebook y Microsoft y otra tradicional que intenta adaptarse al desacople de velocidades.

Los cuatro citados, tienen proyectos en marcha a diez años vista que pretenden conectar a la red a los dos tercios de la población mundial que quiere entrar en el mundo digital, su intención es mejorar las condiciones de vida de estos ciudadanos, darles oportunidades, enseñanza y de paso incrementar de manera exponencial su negocio, ¡quién sabe a dónde llegarán con este nivel de conectividad!

Es loable, de hecho cuando ocurra se puede considerar un hito grande dentro de la humanidad, pero lamentablemente no va a favorecer la desigualdad, es más, cada vez la clase media se verá más mermada y trasladada al continente asiático. En vez de haber clase alta, media y baja habrá una clase alta y una clase baja, quizá éstos últimos tengan más conectividad por el hecho de tener un móvil y un acceso gratuito, pero verdaderamente hasta que no se aplique la fórmula que resuelva los problemas reales de la pobreza, no conseguirán subirse a la nueva era digital.

Quizá dentro de 10 años una señora hindú con cuatro hijos disponga de un móvil y una conexión gratuita, pero el reto está en enseñarle a salir de esa pobreza con esa herramienta.

Cada vez son más los líderes de nueva generación como Salman Khan, Dhaval Chadha o Roya Mahboob los que renuncian a grandes carreras en corporaciones privadas por la recompensa de internar mejorar las vidas de las personas, los líderes sociales son los que de algún modo, aprovechando la tecnología, cuidarán a los más desfavorecidos en la futura sociedad global, hipercompetitiva e hiperconectada.

Por suerte dentro de la generación de los Millenials estos valores humanitarios vienen de serie, la concepción de un mundo más global está intrínsecamente ligado al pensamiento y valores racionales básicos, ofreciéndonos una oportunidad única para resolver problemas endémicos con soluciones tecnológicas sistematizadas.

Nos envolvemos dentro de un halo de tontería hablando de modas como la transformación digital, la experiencia de cliente, dentro de este marketing ejecutivo al que tanto le gusta etiquetar los movimientos con nombres para añadir complejidad.

Pero sinceramente ni entienden, ni sienten lo que la tecnología bien utilizada puede hacer por el humano, olvidan sus pasiones, sus motivaciones, sus problemas y sus defectos. Se intenta analizar las necesidades pero se obvia la más básico y primitivo.

La tecnología como individuos nos va a aportar una visión global del mundo más empática y conectada, pero el verdadero reto está en su aplicación local para así mejorar las sociedades y combatir la injusticia.

Internet es una herramienta milagrosa, pero usado con demasiada frecuencia y con un mal uso, nos afecta como una adicción que puede llegar a atontar e insensibilizar.

Muchas de sus aplicaciones más populares, sitios de noticias y redes sociales han sido cuidadosamente diseñadas para crear adicción y distracción, para así cosechar la atención humana como recurso natural que es.

Pero las verdades más profundas no se pueden encontrar buscando, no los encontraréis en los datos, en los videos, o en las imágenes de la vida de otros.

Si tenéis ocho minutos os recomiendo que le deis a un “pause” en vuestra vida, cojáis unos auriculares y entréis al link de abajo para recuperar, entender y pensar lo que cada día y en cualquier lugar del mundo nos hace más humanos.

networkeffect.io

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