¡Corona! Has parado el mundo.

Estamos viviendo tiempos excepcionales, únicos, inéditos, improbables, y crueles, en los que miles de compatriotas han pérdida la vida luchando contra un enemigo invisible, mis pensamientos están con vosotros y con vuestras familias.

Eran muchas las voces que apuntaban a que en 2020 comenzaría una crisis económica o un periodo de recesión, habréis visto o leído avisos de los grandes mandatarios en los que se divisaban “nubes en el horizonte”, tal y como la expresó la directora del fondo monetario internacional.

Bien, pues estamos dentro de una tormenta, y la diferencia es que nadie predijo cuál iba a ser la causa real de esta crisis económica, para todos ha sido un hecho inesperado, en menos de diez días el mundo se ha puesto del revés y en pausa, lo paramos antes de que el virus nos parara a nosotros y todo ha sucedido a una velocidad de vértigo.

Covid-19 no estaba en los planes de nadie, se trata de ese tipo de eventos sorpresa o inesperados a los que en el mundo de management se les llama “Cisnes Negros”; Esto sí que es un cisne como la copa de un pino, ningún hecho semejante se ceñiría a esta definición con tanta fidelidad.

No es justo compararlo con una guerra, o con una pandemia como la peste, estamos muy lejos de aquellos periodos históricos en las que nuestras herramientas eran otras; Que pasemos un periodo recluidos en casa no tiene comparación ninguna con el sufrimiento y pánico de las generaciones que vivieron aquellos eventos tan adversos.

Pero sin duda, se trata de una situación excepcional, y lo más preocupante, inédita, en la que se produce un pinzamiento, por un lado existe una crisis de demanda y por el otro lado hay una crisis de la oferta ya que parcialmente se para la producción, y la distribución, hemos tenido que parar todo, al unísono, literalmente se ha parado el mundo prácticamente a la vez.

En vuestras empresas, seguro que habréis participado en la definición de planes de riesgos, en los cuáles se tienen en cuenta riesgos internos como aquellos que entran dentro tu alcance, y riesgos externos como aquellos que pueden venir sobrevenidos por causas que se escapan de tu control.

Dentro del mundo tecnológico, se estima la remota posibilidad de que algún terremoto pueda destruir un centro de datos donde instales tus servidores, que haya algún corte de suministro eléctrico, que le pille el Monzón en la India y se caiga Internet en mitad de una entrega, que se corrompan los elementos de las bases de datos, o que se ataque con otro tipo de virus maliciosos a las máquinas que gestionan nuestras comunicaciones, todos estos hechos se consideran “Cisnes Negros” que en caso de surgir de manera inesperada, disparan los planes de acción urgentes y activan los planes de contingencia.

Por mucho que le des una buena pensada, o que desarrolles tu imaginación para definir o preveer bien esos riesgos, siempre van a salir sorpresas inesperadas, son los riesgos no planificados. Dentro del torbellino que estamos viviendo en nuestras empresas, no os voy a hablar de consejos de estrategia empresarial para los próximos meses, entiendo que todos estamos en la misma línea, asegurar la tesorería, cuidar al cliente y atender a tu equipo, encapsulando estos tres vectores, con resistencia, flexibilidad y adaptabilidad.

Me gustaría llevar la reflexión un poco más lejos de lo URGENTE, y pensar en voz alta sobre lo IMPORTANTE, los riesgos que vienen en los próximos años, los conocidos, los que tienen fecha, a los que como no se tomen medidas a tiempo, nos van a impactar en la vida de todos, me refiero a la revolución digital y a la crisis climática.

Sinceramente, no me atrevo a opinar sobre si este evento inesperado del Coronavirus cambiará el mundo o no, o si cambiará a las personas y sus relaciones, no sé de tantas cosas como para poder ofrecer una opinión bien formada que tenga en cuenta todas las variables, se un poquito de tecnología, algo de gestión y estrategia, y me informo mucho a nivel técnico sobre el cambio climático, luego aquí os dejo mi reflexión sobre aquello que sí que entiendo y está a mi alcance.

Ultra-aceleración del proceso de digitalización, abrazamos un mundo orwelliano sin complejos.

Para ilustrarlo, le estamos dando varias veces al botón del fast-forward de la llamada revolución tecnológica, y no va a ser por el reciente descubrimiento del teletrabajo por millones de empresas y empleados, ni por el uso desmesurado de un software de videollamada como Zoom, ni por la explosión del webinar como vehículo de marketing, ni va a ser porque tu cuñado haya realizado su primera compra en Amazon o porque tu suegra haya descubierto el aerobic con videos de Youtube.

La ultra-aceleración va a venir porque se está “resolviendo de un plumazo” el mayor problema o “stopper” del mundo tecnológico, el dilema entre la libertad y la privacidad, los gobiernos y las multinacionales ya han decidido por ti y sin consultar, han cogido la calle del medio.

En Estados Unidos, Apple y Google se alían para desarrollar tecnología de rastreo de contagiados, en Europa se geolocaliza la posición de cada ciudadano dentro de la cuarentena, y en China directamente los drones persiguen a ancianas de 90 años que van a comprar el pan por la calle, todos los grandes debates tecnológicos que debían haber ocurrido en los próximos 5 años se han resuelto en cuestión de 2 semanas, y nadie nos ha preguntado.

Esta apertura exprés al acceso del big data de los ciudadanos por parte de los gobiernos y empresas, habilita una aceleración sustancial y global de los procesos de Inteligencia Artificial que ya llevamos en marcha, procesos que en largo plazo nos llevarán a niveles de bienestar inimaginables, pero que en el corto y medio plazo provocarán una destrucción de empleo sin precedentes, en aquellos países que no se hayan preparado para el cambio.

Como ciudadano te preguntarás que para acceder a cualquier página web, la Unión Europea te obliga a hacer clic en un banner insufrible que dice OK, con más motivo ahora te estarás preguntando que en todo este espectáculo, a ti nadie te ha preguntado si tú quieres ceder tus datos privados al gobierno, directamente sin preguntarte ya te los han cogido y te los están monitorizando.

A priori de manera “anónima”, pero lo peor es que te has enterado por la televisión, en tu móvil no te ha saltado ningún pop up explicándote que tus datos se están utilizando de manera “anónima” por el gobierno y que por favor le des OK en pro al interés general de todos.

Como ciudadano estoy a favor de ceder mi dato de posición de móvil “anónimo” para solucionar el grandísimo problema que tenemos con Covid-19, insisto anónimo, no lo que se está haciendo, y no voy a entrar en tecnicismos, lo que no estoy a favor es en cómo se está realizando.

Se ha abierto una puerta peligrosísima, que va a ser muy complicada de gestionar en el medio plazo, y que va a normalizar el acceso y abuso a tus datos como ciudadano, todo esto está ocurriendo en menos de 2 semanas.

Tregua de la crisis climática.

Por si queda algún escéptico todavía, alguno que piense que la crisis climática se trata de cuento chino, que intente utilizar la psicología inversa en estos momentos, si pensabas que nuestro modelo económico no era responsable del aumento de la temperatura global, reflexiona un minuto, quizá lo entiendas de manera gráfica y del revés, la imagen de abajo es un mapa de polución de China visto desde un satélite de la Nasa.

Cesada la actividad económica (el modelo productivo), se cesa la inyección de calor a la troposfera, y por ende cesamos el cambio forzado y antinatural al que estamos llevando al planeta con nuestro modelo energético.

Y te preguntarás ¿Por qué se está actuando de manera tan rápida ante el Covid-19? Y sin embargo, las decisiones más importantes del siglo sobre el cambio climático se retrasan de manera irresponsable y sin sentido, en parte, todo viene por nuestra incapacidad humana para pensar y planificar en el largo plazo.

La urgencia del Covid-19 la estamos entendiendo y asimilando como un hecho puntual de extrema urgencia que se ha propagado de manera exponencial en un breve periodo de tiempo.

Respecto a la crisis climática tenemos una sensación de estar dentro de un proceso que entendemos como lento, entrando en un loop de procrastinación continúa, si el planeta tuviera consciencia como nosotros, actuaría con la misma urgencia que nosotros estamos tratando la crisis del Covid-19.

Para él nuestro modelo productivo contaminante no deja de ser un virus destructivo y pasajero que no tiene ni 50 años de existencia, ese periodo para él no deja de ser algo microscópico y minúsculo, con una retro perspectiva de más de 4600 millones de años de vida.

Todos entendemos los plazos de la urgencia que estamos viviendo, pero ninguno llegamos a entender el plazo al que estamos sometiendo al planeta, no quedan más de 10 años para que las consecuencias del desastre climático nos hagan peligrar como especie, no estamos hablando a nivel de crisis económica financiera, estaríamos entrando en escenarios inimaginables.

La frecuencia de los fenómenos climáticos extremos, severos y adversos se están acelerando de manera exponencial en los últimos años, entender las barras rojas oscuras de la imagen en el que el incremento de estos fenómenos se ha disparado al mismo tiempo que el incremento desmesurado de la temperatura. Y sin embargo no estamos actuando. No entendemos la URGENCIA.

Mueren más de 10.000 personas al año en nuestro país, derivado de complicaciones respiratorias provocadas por la contaminación del aire, pero no escucharéis a nadie lamentando las muertes de estos ciudadanos y ciudadanas, no encontraréis a ningún político tomando decisiones de carácter urgente, parando la economía de vuestro país, nadie está reaccionando acorde a la URGENCIA climática.

Conclusiones:

Si me permitís el símil, cuando compras un aparato de electrónica, piensas que la obsolescencia programada vendrá tarde o temprano, en el actual sistema capitalista, funcionará mejor o peor, pero también entendemos que cada 10 años aproximadamente viene una obsolescencia programada, es decir, una crisis económica, se produce un cambio de ciclo o una desaceleración, quizá no sea un fallo, simplemente una consecuencia de un crecimiento anterior, o quizá sí que tiene solución, y se necesite una revisión a fondo y un reset del modelo económico capitalista.

Pensad que en la década que acabamos de comenzar entre el 2020 y el 2030, nos enfrentamos a los mayores retos del siglo 21, Covid-19 significa el disparador de la incipiente crisis económica a la que nos enfrentamos.

Tras ella vendrá el desempleo masivo debido a la revolución tecnológica, y detrás de este camino a finales de esta década, el planeta nos sacará la factura de lo que le debemos, toda esta serie de acontecimientos van a suceder en los próximos 10 años, aquí contamos con lo que sabemos, lo que tenemos planificado, no contamos con otros “Cisnes Negros” que puedan surgir en el camino.

Para hacernos una idea del factor de escala, se cumplen más o menos 10 años desde el pico de la famosa crisis de Lehman Brothers, pues pensad que en la próxima década ya tenemos planificados tres crisis, no una, en el mismo periodo de tiempo.

El impacto económico de Coronavirus según prevén, será el doble de dura que la de Lehman Brothers (2008) y ocurrirá en la mitad tiempo, pero ojo, luego vienen las otras dos, y éstas no serán “Cisnes Negros”, si no las consecuencias de nuestra inacción, de nuestra irresponsabilidad.

Si algo bueno se puede sacar de esta situación tan terrible e injusta que estamos viviendo en la que miles de personas han perdido su vida de manera inesperada y en la que miles de familiares no han podido ni si quiera despedirse.

Es que nuestros líderes están tomando decisiones, están atendiendo la URGENCIA, están reaccionando ante una CRISIS GLOBAL, esta es la única esperanza, simplemente que reaccionen, quizá me estoy convirtiendo en un conformista, pero sólo estoy analizando que han reaccionado ante un problema muy grave, muy rápido y global.

No voy a entrar en cuñadismos , ni en análisis políticos de capitán a posteriori sobre actuar antes o después, o donde comprar las mascarillas, entendiendo la extraordinaria gravedad del problema, sean de la ideología que sean, y vengan del país que vengan.

Todos los que han tomado decisiones y han actuado en consecuencia ante una situación de URGENCIA merecen mi respeto, líderes de todo el mundo están tomando decisiones extraordinariamente difíciles en un periodo de dos semanas, y están actuando, están actuando coordinados, están actuando con mentalidad global, están actuando con medidas de implementación locales.

Se están poniendo de acuerdo en tomar la misma decisión global: PARAR EL MUNDO PARA SALVAR VIDAS. Con mayor o menor acierto, antes o después, pero todos se han puesto de acuerdo en algo y lo han hecho en un tiempo récord.

La conclusión positiva de toda esta desgracia, es que todos hemos desarrollado una especie de empatía global, en la que tenemos la sensación de que TODOS ESTAMOS EN EL MISMO BARCO.

Empecemos de cero, se están tomando decisiones extraordinarias para resolver lo URGENTE, pero no estamos atajando lo IMPORTANTE por parte de los líderes internacionales, vivimos tiempos difíciles, tiempos de líderes, no de jefes, se aproximan las grandes decisiones del siglo, en las que se debe actuar con valentía y premura, aprovechemos este rebufo para ponernos de acuerdo en la fundamental, en lo que nos une a todos independientemente de nuestra raza, sexo, credo, nacionalidad o estatus social.

Deja una respuesta