Roborace, los robots conquistan la Fórmula 1

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Fútbol, Fórmula 1, béisbol, rugby, baloncesto, son deportes que se convirtieron en pieza clave de nuestro entretenimiento, masas, pasiones, miles de millones, industrias, canales, grandes estrellas, intereses, nuestros pasatiempos compartidos, comunes y globales.

La Fórmula e comenzó en Septiembre de 2014 como la opción eléctrica de la industria automovilística tradicional, monoplazas propulsados por energía eléctrica compiten en igualdad de condiciones y dónde la pericia del piloto adquiere relevancia a la hora de ganar un campeonato.

En un abrir y cerrar de ojos, la alternativa eléctrica ha evolucionado hacia un concepto denominado Roborace, sí, estamos hablando de carreras de coches eléctricos que con el uso de Inteligencia Artificial compiten de manera autónoma sin la intervención manual de un humano, alcanzando velocidades superiores a los 300 Km/h.

A finales de este año veremos la primera competición deportiva 100% robotizada a unas velocidades de vértigo, sin accidentes y con combustibles no contaminantes. A pesar de ser una máquina la que controle todo el proceso, quizá siga existiendo emoción y pasión con adelantamientos programados y sorprendentes.

No hay espectáculo o entretenimiento contemporáneo más competitivo que el mundo motor, cada año las escuderías se esfuerzan en obtener la mejor ingeniería del mundo. Sin embargo este año cambia la perspectiva, el componente mecánico pierde importancia al tratarse de motores eléctricos muy similares, pero se dispara de manera exponencial la carrera por el ALGORITMO, el más perfecto y apurado será el que gane la carrera.

Lo que debemos pensar es, ¿en qué lugar queda el humano? en este escenario y a 2016 ya ha salido de la ecuación, ¿os imagináis la Roborace de 2025?

Los e-sports se lanzaron al público de masas hace ya más de tres años, la final de 2013 de ‘League of Legends’ (uno de los videojuegos más populares del mundo), superó en audiencia a las finales de la NFL y la NBA de ese mismo año, más de 32 millones de espectadores presenciaron el espectáculo. No cabe duda que este evento marcó un hito tecnológico, aquí la TV no existe, pasando a un consumo multipantalla e interactivo.

A través de una plataforma tecnológica, una generación de internautas cambió el rumbo del entretenimiento tradicional.

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Aquí no están Ronaldo, ni Messi, ni Fernando Alonso o Pau Gasol, los denominados Gamers y Youtubers han cogido la sartén por el mango, un coreano anónimo que podría ser tu vecino freak fanático de los videojuegos, se convierte de la noche a la mañana en una superestrella mediática.

Este hecho no es trivial, la tecnología y el modelo de plataforma facilita y empodera al individuo, la fama está al alcance de cualquiera, no te hace falta una discográfica detrás o una gran agencia de publicidad, sólo con ser un usuario más dentro de este modelo puedes cambiar el rumbo del éxito desde el más profundo anonimato.

A día de hoy la TV y la TV por cable siguen siendo líderes en la distribución y monetización de lo que podemos llamar entretenimiento y contenidos tradicionales, en este modelo las inversiones son monumentales para la compra de derechos, pero el ROI se enfoca en un medio plazo.

En un mundo en el que eventos por internet en streaming superan ya en audiencia a los grandes acontecimientos deportivos globales, debemos reflexionar acerca de cómo vamos a cambiar nuestra estrategia de contenido.

Al menos el plan B debería estar ya encima de la mesa, ya no estamos hablando de si debo hacer frente a Netflix mejorando mi oferta de video bajo demanda o de cómo atraigo a los usuarios de Youtube a mi plataforma de pago, si no que la próxima generación ya está haciendo tambalear los pilares básicos en los que se basa tu modelo de negocio. El fútbol y la Fórmula 1 siguen siendo un buen negocio enfocado a un sector de la población determinado, pero ya hace falta una visión estratégica para conseguir las audiencias de los nuevos entretenimientos en red, públicos en un mercado hipersegmentado, online y exigente.

Sorprende ver a Red Bull (una marca de bebidas energéticas) como el líder del medio de deportes extremos en internet, ya es algo más que una bebida, es una plataforma de contenidos global que ha inventado un concepto estratégico más allá de su propia marca, mientras tanto los medios y canales tradicionales especializados en el área, no han sabido aprovechar esta oportunidad ni innovar en esta dirección.

En definitiva, los Romanos desarrollaban armas dentro de un espectáculo con gladiadores circenses, nosotros nos divertimos con deportes llevados a la máxima expresión y usando como medio la televisión, pero los nativos digitales exigen un entretenimiento interactivo y multipantalla que cambiará el panorama antes de lo que pensamos.

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